martes, mayo 01, 2007
lunes, abril 30, 2007
peregrinos
Dos mujeres, tres formas
El 27/4 se abrió "Dos mujeres, tres formas", muestra de fotografía y pintura que pueden visitar hasta el 12/5 en el Centro Cultural El Surco (Boedo 830. 1er piso) de 16hs a 22hs.
Lo que sigue es el texto del curador, Martín Palacio Gamboa.
Dos mujeres, tres formas.
Si concibiéramos, al estilo de los viejos cabalistas, el mundo y la interpretación que hacemos del mismo como un vasto texto en donde cada letra y cada coma determinan múltiples variantes, la mujer bien podría ser un signo de a-gramaticalidad, una huella de la subjetividad no regulada por el orden masculinamente logocéntrico a lo largo de la historia. Y no por mero espíritu de contradicción (preso a su vez de lo que opone) sino por exceso, gratuidad y celebración: engloba una perspectiva que busca la matriz de ciertos códigos culturales y que a su vez realiza un modo de balance para exceder el espacio cartografiado, la reciente normatividad, y explorar las promesas de lo nuevo. De allí que Viviana Araujo y Marisa Negri, sepan que lo nuevo es lo que se empieza a avizorar y suscitamos pero aun no conocemos del todo. Ese no-saber ya no es disciplinario, ni siquiera inter-disciplinario, sino trans-versal: es en este punto donde surge el (des)concierto que ofrecen los registros de estas dos artistas a través de la pintura y la fotografía. Ellas son las que acuerdan que la fuerza de lo procesal, desatada por la práctica del des-basar lo dado como normativo que surge en la conjunción de dos modos de trabajo, es un flujo anticanónico que, al revisar el no-lugar de lo femenino (y al afirmar su fuerza), provoca una suerte de nuevas lecturas respecto a lo que el mundo en cuanto texto no dice y sin embargo pesa tanto como la tinta con que ha sido escrito.
La obra de Viviana Araujo, a partir de una iconografía estilizada y deudora de las culturas afroindígenas de América Latina, nos remite a una mirada mítica de fuerte intencionalidad subversiva. Propone un revisionismo respecto al hecho de que la mujer, tradicionalmente vista como representación más que como sujeto activo de representaciones, ha debido romper con el mito de su semiótica y trascender a los tres aspectos que, según Cirlot, apoyándose en Jung, el imaginario colectivo plantea: “sirena, lamia o ser monstruoso que encanta, divierte y aleja de la evolución; Magna Mater, o amada o ánima”. Jung propone las tres nociones de mujer que han prevalecido en el inconsciente colectivo (del hombre, podría indicarse, aunque, como consecuencia, también de la mujer como auto-representación) en las que la representación femenina (impulsiva, Eva; afectiva, Elena; intelectual, Sofía; y moral, María) se asienta para ser objeto de construcción por parte de otros. Por eso los cuadros de Araujo expresan una diferencia en el lenguaje del trazo, superando esa lógica que se articuló fundamentalmente en el dualismo masculino/femenino. Tal modalidad tiene su sustento en la idea de que es posible afirmar la existencia de una doble economía libidinal, masculina y femenina, caracterizada en el primer caso por el “reino de lo propio”: el de la propia identidad, el autoengrandecimiento y la dominación arrogante; y, en el segundo, por el “reino de lo ofrendado”, donde residen la generosidad, la aceptación de la diferencia y desaparece el temor a la castración, por ser el lugar del intercambio y el encuentro orgásmico con el otro.
Desde esta visión, lo femenino se convierte en el núcleo vital y energético de los seres humanos (de allí la figuración permanente de los peces y las espigas), en la fuente del poder y el goce (de allí la presencia de la luna, y los pechos o cuerpos enteramente descubiertos de sus mujeres); una pulsión que, en ocasiones, Araujo podría identificar con un estilo escritural del trazo que va más allá de la determinante biológica, vinculándose con la presencia simbólica de la Voz de la Madre, esa palabra innombrable arraigada en la fase preedípica, que pervive en un momento anterior a la instauración de la Ley del Padre. La mujer que traza o altera la textualidad del mundo a través de su acrilírica, por tanto, estaría ubicada más allá del Orden Simbólico y, de este modo, podría situarse fuera del tiempo lineal y de los constreñimientos que imponen la identidad y la sintaxis, habitando un espacio en el que puede ser inmensamente poderosa en razón de la fuerza protectora que se proyecta desde la figura materna.
A través de un conjunto de ejes temáticos que la acercan a la obra de Pierre Verger y a disciplinas tales como la antropología sociológica -los rostros y rastros de una cultura multifacética como la que ofrece Bahía, la numinosidad omnipresente de Iemanjá, la celebración de cultos y ritos sincretistas-, Marisa Negri propone un abordaje documentalista de la fotografía que permanentemente alcanza aquel punto en el cual el registro genera un efecto estético (efecto liberatorio de las reservas de la memoria y de la imaginación), dándole de ese modo al observador el más aquí y el más allá de la imagen sin que se recurra a las cortapisas ideológicas de una supuesta neutralidad. En efecto, la artista evidencia la naturaleza ficticia de esa neutralidad gracias a las intervenciones digitalizadas y el collage sobre registros mayormente en blanco y negro; más aún cuando se trata de dar una mirada que construya hermenéuticamente la alteridad de lo bahiano, ese sujeto histórico/cultural que se encuentra sometido al exotismo exigido por las políticas turísticas y la parafernalia de los mass media. Como una forma de desmantelamiento sistemático, Negri toma lo que le ofrece ese contexto sobre el que se actúa apropiándose de algo que es importado como segmento irrevocablemente fragmentario. Y en el ejercicio de su recomposición (un buen ejemplo se encuentra en Tríptico), se agencia la capacidad de dotar a la imagen producida de un "sentido otro", poniéndose del lado de aquello que resiste a la pretensión simbólica que ordena la economía occidental del signo -en tanto ella es, antes que lenguaje, huella, escritura, la producción inintencional de un inconsciente maquínico, pura materialidad. Por eso la recurrencia a lo mítico en cuanto práctica metafórica de aproximación a una realidad que preserva siempre el enigma de lo no decible: hace vacilar la seguridad de nuestras discursividades deudoras de una modernidad que hizo de la subalternidad su signo distintivo en América Latina.
Como en las canciones de los repentistas, esos trovadores del nordeste brasileño, Negri propone una deconstrucción de lo mítico y su percepción que en sí no es ningún acto gratuito, gracias a la objetividad en el encuadramiento de los momentos importantes de los rituales que se condensa, principalmente, en los detalles sobre el cuerpo de los fotografiados como soporte de esos mismos ritos. Hay que pasar -y de hecho se pasa- del esquema de la repetición de lo mismo a la promesa de algo otro, y así un conjunto de ceremoniales y celebraciones que nos remita a nuestros orígenes más primigenios puede devenir perfectamente un relato de toda fundación futura. En otros términos, lo mítico contiene un fuerte factor de futurización porque mediante la acción de ese conjunto instituido de ritos (la danza, la invocación de la gran Madre que es Iemanjá y que, inconscientemente, representa un momento anterior a la instauración de la Ley opresiva del Padre, esa instancia en que el hombre empieza a verse como ser caído o pasible de ser condenado), la situación originaria es traída a la existencia presente. Si se quiere, podemos acotar que estas lecturas entrecruzadas con el montaje, sus registros, no sólo genera una especie de radicalidad política: también genera una especie de radicalidad ontológica en que la cuestión del ser tiene sentido ya que hacemos parte de toda esa otredad manifestada ante la cámara.
Viviana Araujo: www.vinaraujo.blogspot.com
Marisa Negri: www.unaruna.blogspot.com
Lo que sigue es el texto del curador, Martín Palacio Gamboa.
Dos mujeres, tres formas.
por Martín Palacio Gamboa
Si concibiéramos, al estilo de los viejos cabalistas, el mundo y la interpretación que hacemos del mismo como un vasto texto en donde cada letra y cada coma determinan múltiples variantes, la mujer bien podría ser un signo de a-gramaticalidad, una huella de la subjetividad no regulada por el orden masculinamente logocéntrico a lo largo de la historia. Y no por mero espíritu de contradicción (preso a su vez de lo que opone) sino por exceso, gratuidad y celebración: engloba una perspectiva que busca la matriz de ciertos códigos culturales y que a su vez realiza un modo de balance para exceder el espacio cartografiado, la reciente normatividad, y explorar las promesas de lo nuevo. De allí que Viviana Araujo y Marisa Negri, sepan que lo nuevo es lo que se empieza a avizorar y suscitamos pero aun no conocemos del todo. Ese no-saber ya no es disciplinario, ni siquiera inter-disciplinario, sino trans-versal: es en este punto donde surge el (des)concierto que ofrecen los registros de estas dos artistas a través de la pintura y la fotografía. Ellas son las que acuerdan que la fuerza de lo procesal, desatada por la práctica del des-basar lo dado como normativo que surge en la conjunción de dos modos de trabajo, es un flujo anticanónico que, al revisar el no-lugar de lo femenino (y al afirmar su fuerza), provoca una suerte de nuevas lecturas respecto a lo que el mundo en cuanto texto no dice y sin embargo pesa tanto como la tinta con que ha sido escrito.
La obra de Viviana Araujo, a partir de una iconografía estilizada y deudora de las culturas afroindígenas de América Latina, nos remite a una mirada mítica de fuerte intencionalidad subversiva. Propone un revisionismo respecto al hecho de que la mujer, tradicionalmente vista como representación más que como sujeto activo de representaciones, ha debido romper con el mito de su semiótica y trascender a los tres aspectos que, según Cirlot, apoyándose en Jung, el imaginario colectivo plantea: “sirena, lamia o ser monstruoso que encanta, divierte y aleja de la evolución; Magna Mater, o amada o ánima”. Jung propone las tres nociones de mujer que han prevalecido en el inconsciente colectivo (del hombre, podría indicarse, aunque, como consecuencia, también de la mujer como auto-representación) en las que la representación femenina (impulsiva, Eva; afectiva, Elena; intelectual, Sofía; y moral, María) se asienta para ser objeto de construcción por parte de otros. Por eso los cuadros de Araujo expresan una diferencia en el lenguaje del trazo, superando esa lógica que se articuló fundamentalmente en el dualismo masculino/femenino. Tal modalidad tiene su sustento en la idea de que es posible afirmar la existencia de una doble economía libidinal, masculina y femenina, caracterizada en el primer caso por el “reino de lo propio”: el de la propia identidad, el autoengrandecimiento y la dominación arrogante; y, en el segundo, por el “reino de lo ofrendado”, donde residen la generosidad, la aceptación de la diferencia y desaparece el temor a la castración, por ser el lugar del intercambio y el encuentro orgásmico con el otro.
Desde esta visión, lo femenino se convierte en el núcleo vital y energético de los seres humanos (de allí la figuración permanente de los peces y las espigas), en la fuente del poder y el goce (de allí la presencia de la luna, y los pechos o cuerpos enteramente descubiertos de sus mujeres); una pulsión que, en ocasiones, Araujo podría identificar con un estilo escritural del trazo que va más allá de la determinante biológica, vinculándose con la presencia simbólica de la Voz de la Madre, esa palabra innombrable arraigada en la fase preedípica, que pervive en un momento anterior a la instauración de la Ley del Padre. La mujer que traza o altera la textualidad del mundo a través de su acrilírica, por tanto, estaría ubicada más allá del Orden Simbólico y, de este modo, podría situarse fuera del tiempo lineal y de los constreñimientos que imponen la identidad y la sintaxis, habitando un espacio en el que puede ser inmensamente poderosa en razón de la fuerza protectora que se proyecta desde la figura materna.
A través de un conjunto de ejes temáticos que la acercan a la obra de Pierre Verger y a disciplinas tales como la antropología sociológica -los rostros y rastros de una cultura multifacética como la que ofrece Bahía, la numinosidad omnipresente de Iemanjá, la celebración de cultos y ritos sincretistas-, Marisa Negri propone un abordaje documentalista de la fotografía que permanentemente alcanza aquel punto en el cual el registro genera un efecto estético (efecto liberatorio de las reservas de la memoria y de la imaginación), dándole de ese modo al observador el más aquí y el más allá de la imagen sin que se recurra a las cortapisas ideológicas de una supuesta neutralidad. En efecto, la artista evidencia la naturaleza ficticia de esa neutralidad gracias a las intervenciones digitalizadas y el collage sobre registros mayormente en blanco y negro; más aún cuando se trata de dar una mirada que construya hermenéuticamente la alteridad de lo bahiano, ese sujeto histórico/cultural que se encuentra sometido al exotismo exigido por las políticas turísticas y la parafernalia de los mass media. Como una forma de desmantelamiento sistemático, Negri toma lo que le ofrece ese contexto sobre el que se actúa apropiándose de algo que es importado como segmento irrevocablemente fragmentario. Y en el ejercicio de su recomposición (un buen ejemplo se encuentra en Tríptico), se agencia la capacidad de dotar a la imagen producida de un "sentido otro", poniéndose del lado de aquello que resiste a la pretensión simbólica que ordena la economía occidental del signo -en tanto ella es, antes que lenguaje, huella, escritura, la producción inintencional de un inconsciente maquínico, pura materialidad. Por eso la recurrencia a lo mítico en cuanto práctica metafórica de aproximación a una realidad que preserva siempre el enigma de lo no decible: hace vacilar la seguridad de nuestras discursividades deudoras de una modernidad que hizo de la subalternidad su signo distintivo en América Latina.
Como en las canciones de los repentistas, esos trovadores del nordeste brasileño, Negri propone una deconstrucción de lo mítico y su percepción que en sí no es ningún acto gratuito, gracias a la objetividad en el encuadramiento de los momentos importantes de los rituales que se condensa, principalmente, en los detalles sobre el cuerpo de los fotografiados como soporte de esos mismos ritos. Hay que pasar -y de hecho se pasa- del esquema de la repetición de lo mismo a la promesa de algo otro, y así un conjunto de ceremoniales y celebraciones que nos remita a nuestros orígenes más primigenios puede devenir perfectamente un relato de toda fundación futura. En otros términos, lo mítico contiene un fuerte factor de futurización porque mediante la acción de ese conjunto instituido de ritos (la danza, la invocación de la gran Madre que es Iemanjá y que, inconscientemente, representa un momento anterior a la instauración de la Ley opresiva del Padre, esa instancia en que el hombre empieza a verse como ser caído o pasible de ser condenado), la situación originaria es traída a la existencia presente. Si se quiere, podemos acotar que estas lecturas entrecruzadas con el montaje, sus registros, no sólo genera una especie de radicalidad política: también genera una especie de radicalidad ontológica en que la cuestión del ser tiene sentido ya que hacemos parte de toda esa otredad manifestada ante la cámara.
Viviana Araujo: www.vinaraujo.blogspot.com
Marisa Negri: www.unaruna.blogspot.com
domingo, abril 22, 2007
martes, abril 17, 2007
inmolación

el cuerpo escindido de la palabra
verbo volcado en el agua florida de las ausencias
y un muro/dédalo plegado en sí
cada ventana fue un pasaje secreto a la otra escena
mordida en el vientre del guardián del trueno
en vano los rótulos de la buena conducta
la recta línea
la Oscura tramó su nido de cables detrás de mi garganta
el humo de copal subía hacia el umbral de regreso
ahora
soy la rota veladura de su nombre terrestre
no ya el cuerpo
su tatuaje encendido
la Oscura sembró naipes falsos en las encrucijadas
y en el centro qué
el hacha doble y su relumbre blanco
la piedra inmóvil mutando de color
afuera
el ditirambo agónico de los engranajes
ya no pesa
sábado, abril 14, 2007
Centro Cultural El Surco presenta
27 de abril a las 21hs
dos mujeres tres formas
en el principio fue el fuego
ellas
cambiaron los colores de la tierra
soplaron sus palabras sobre el mar
ellas
cambiaron los colores de la tierra
soplaron sus palabras sobre el mar
viviana araujo - pintura -
marisa negri - imágenes -
curaduría: martín palacio gamboa
collage y gráfica digital: pablo runa
marisa negri - imágenes -
curaduría: martín palacio gamboa
collage y gráfica digital: pablo runa
Boedo 830 1er piso. Ciudad de Buenos Aires
del 27 de abril al 4 de mayo
www.vinaraujo.blogspot.com // www.unaruna.blogspot.com
martes, abril 10, 2007
jueves, marzo 29, 2007
viapurú

nylon o fibra tensa sobre la claridad imposible del día
quién nos advirtió la insensatez del vuelo
quién la furia helada del otro mundo que es éste
barco que deviene ojo en el desborde de todos los candados
ciega urdimbre
-crecen membranas en la vigilia de mis dedos-
las horas inauguran viejas tramas
bajo el mismo sol
bajo el mismo sol
miércoles, marzo 14, 2007
mañana de lluvia sobre villa lugano

nos estamos conociendo ellos me miran desafiantes prenden fuego hojas de carpeta hablan del paco de la merca cancherean miden hasta dónde me podrán horrorizar ponerme en el lugar del verdugo pasaron the wall en la tele los tiempos del select de lavalle llorar por la muerte del pescadito rojo de coppola no sé si te acordás mientras tanto la vida en blanco y negro todos víctimas de la misma peste el río matanzas sin fumigar las medias de los flamencos los treinta y cinco casos de dengue horacio quiroga desahuciado la selva impenetrable
domingo, marzo 04, 2007
jueves, marzo 01, 2007
miércoles, febrero 28, 2007
criaturas del aire

serán las nuevas criaturas del aire
que manan la sangre nueva por la oscuridad inextinguible
federico garcía lorca
que manan la sangre nueva por la oscuridad inextinguible
federico garcía lorca
quien pretende acariciar
sólo clava las uñas en una pared mohosa
toda gratuidad fue vedada
rodar -como sísifo- interminablemente en el vacío
otros cielos esperan la mirada clara
-un rumor de grillos o pétalos que se abren a la premura del rocío-
la vida ahí afuera esperando-nos
los colores vivos de la sangre
un aleteo antiguo
revelará viajeros de sendas
no tan distintas
hacer blanco en costuras ajenas suma miseria
ladrillos para un muro insalvable
toda barrera es ilusoria
en caminos paralelos
nueva etapa de mi flog outras janelas
martes, febrero 27, 2007
sábado, febrero 24, 2007
viernes, febrero 23, 2007
domingo, febrero 18, 2007
jueves, febrero 15, 2007
títeres en la ventana
estaban en la vidriera tan con esa cara de "sacame una foto" que me dije...una vidriera es una ventana, no? así que les presento a mis amigos: los títeres hindúes de la calle defensapublicado hoy en janelas
miércoles, febrero 14, 2007
la ventana de Doña Consuelo
la Doña pensó: ¿quién va a mirar para arriba? y colgó su vestido y por qué no su bombachita (no tan pequeña) blancaBarrio de Once feb 2007
publicada hoy en janelas
martes, febrero 13, 2007
cuaderno de navegación
Jorge Rodríguez me ha hecho fama de creadora impenitente de blogs lo cual en parte es cierto y en parte se debe a que recién ahora, con el nuevo diseño de blogger puedo poner todo en un solo paquete.
De todos modos las cosas son así! y para los que me han preguntado y se marean un poco en mis devaneos informáticos les cuento que:
caballos de arena es un blog en donde se encuentra en versión digital mi libro homónimo del 2003,
album de familia es un pequeño proyecto de narrativa a partir de fotos familiares que aún no me dio para seguir desarrollando,
se me viene la copla es un blog de música que reune a 25 artistas argentinos de menos de 18 años que compartieron un taller en el 2006 en la ciudad de Córdoba representando a sus provincias,
janelas es un fotolog que registra mi obsesión por las ventanas ajenas,
esb 186 registra los aconteceres de mi querida escuelita de Villa Celina (La Matanza)
buenosairesescribe viene a ser una especie de registro virtual de las producciones de los talleres de escritura que compartimos con Martín Palacio y apretada síntesis del Proyecto Buenos Aires Escribe con el que recorrimos toda la provincia.
las calles dicen es el espacio de grafittis, carteles y nombres de calles memorables que recolectamos en nuestros viajes o en las excursiones fotográficas de Juan Cruz Capdepón.
y creo que no me estoy olvidando de nada...algunos fueron desapareciendo con el tiempo, y la verdad es que Jorge tiene razón...a cada rato se me va ocurriendo una idea para un blog y por suerte la mayoría no pasa de ser mera especulación.
espero que les haya sido de utilidad esta mini - guía
abrazosss
De todos modos las cosas son así! y para los que me han preguntado y se marean un poco en mis devaneos informáticos les cuento que:
caballos de arena es un blog en donde se encuentra en versión digital mi libro homónimo del 2003,
album de familia es un pequeño proyecto de narrativa a partir de fotos familiares que aún no me dio para seguir desarrollando,
se me viene la copla es un blog de música que reune a 25 artistas argentinos de menos de 18 años que compartieron un taller en el 2006 en la ciudad de Córdoba representando a sus provincias,
janelas es un fotolog que registra mi obsesión por las ventanas ajenas,
esb 186 registra los aconteceres de mi querida escuelita de Villa Celina (La Matanza)
buenosairesescribe viene a ser una especie de registro virtual de las producciones de los talleres de escritura que compartimos con Martín Palacio y apretada síntesis del Proyecto Buenos Aires Escribe con el que recorrimos toda la provincia.
las calles dicen es el espacio de grafittis, carteles y nombres de calles memorables que recolectamos en nuestros viajes o en las excursiones fotográficas de Juan Cruz Capdepón.
y creo que no me estoy olvidando de nada...algunos fueron desapareciendo con el tiempo, y la verdad es que Jorge tiene razón...a cada rato se me va ocurriendo una idea para un blog y por suerte la mayoría no pasa de ser mera especulación.
espero que les haya sido de utilidad esta mini - guía
abrazosss
pd!
labrys es el blog-madre que intenta unir los anteriores
domingo, febrero 11, 2007
sábado, febrero 10, 2007
miércoles, febrero 07, 2007
martes, febrero 06, 2007
lunes, febrero 05, 2007
cuaderno
sábado, febrero 03, 2007
viernes, febrero 02, 2007
2 de febrero

Feliz Iemanjá para todos!
Acá estamos en Buenos Aires, con muchísimo calor y preparando una comidita de festejo con Lore y Matías.
Anoche, ya pasadas las 12, mirábamos con Martín la luna llena desde la pileta. Tal vez no esté tan mal estar en casa para Iemanjá, tal vez el festejo sea festejarnos, agradecer el encuentro.
Por la fecundidad de todos los proyectos
Por lo que crece
y por lo que trae el agua
por todos los que creen y por todos a los que les gustaría creer
flores blancas para la Reina del Mar
y un abrazo para cada uno
Si quieren saber más de esta celebración pueden leer el especial de la Revista Quilombo y también ver fotos del festejo en mi cuenta de flickr.
jueves, febrero 01, 2007
víspera

Sigo rumiando laberintos, pasan los días y ya, mañana es Iemanjá. Hablábamos de las ventanas que me obsesionaron durante todo el año y que estoy siempre a un paso de abandonar. Ahora la imagen de la casa y el laberinto se funden y nos imaginamos un libro con dormitorios con ventanas.
Lo que aún no tiene forma.
La casa ligada a esta idea de poner el cuerpo, la fuerza, la transpiración.
La casa y Cortázar.
La casa y las Habitaciones de Louis Aragon.
También han sido días de rearmar la casa real, la de todos los días y de desarmar por ahora la mochila-casa rodante de los viajes.
Alguien en Bahía hará una ofrenda por mí.
Alguien en Valizas hará una ofrenda por mí.
Limpiaré el altar y pondré jazmines.
Soñaré con mi casa del mar.
miércoles, enero 31, 2007
germinal
todo puede estar germinando
germinándo-se
generándo-se
girando
se
sí
gira
geo
g
gritándome
grisándome
todo puede estar girando
grieta
greda
grrr
sí
gira
si - gilo
gira
sí
martes, enero 30, 2007
lunes, enero 29, 2007
definición por descarte

Un laberinto no es una casa.
Una casa alza sus paredes defendiendo el territorio, las fijaciones cotidianas en las que se instalan nuestras angustias.
Una casa es la cultura del sacrificio, el olor a comida, los pasos rancios de la abuela arrastrando el bastón.
Perro que levanta la pata sobre los viejos muebles (los sillones renguean, el pasado tiene una pata floja y un tapizado corroído por esperas nocturnas y mudanzas)
La casa es en los libros de lectura una madre que teje, un padre que lee cuentos junto a la estufa y un gato arrollado sobre la alfombra. Pero los felinos no son de fiar y nada decían los silabarios sobre la urdimbre de quien tejía desesperación y tedio en esa tarde de bucólica estampa.
Una casa no es un laberinto aunque puede desarrollar veloces ramificaciones invisibles que impidan el alejarse demasiado. Y habrá que romper las voces sin piedad alguna, pintar la heladera de fucsia, despojarse, limpiarse con vinagre.
Los sin casa tuvimos que mentir en todo, pulir el brillo de los abolengos, prometer horas extras para ser merecedores de esos respiraderos que invitaban al suicidio. Pagamos caro la osadía de la errancia, la brevedad de nuestras decisiones.
Una casa es la maqueta de vidrios esmaltados pagada con astillas de carne.
El resto es laberinto.
lunes, enero 22, 2007
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