domingo, julio 25, 2010

granada: día vaya a saber cuál


Desde que llegamos a Granada ha sido todo tan hermoso e intenso que dejé de escribir. Pero bueno, no quería dejar de compartir otro tramo del viaje.
Si en Madrid vi tantas esquinas que me recordaron a Buenos Aires, algo parecido me pasó aquí entre Granada y Salvador de Bahía. Ambas tienen esa magia que las hace un lugar para quedarse a vivir.
Los balcones floridos, las calles empedradas con "chinitas" (y ahora me vengo a enterar que el Café de las Chinitas de Lorca tenía que ver con eso)
Así es la ciudad, levantás una piedra y sale una gitana, un bailaor o un poeta.
Es una ciudad de agua; el rumor del Darro que la atraviesa es la música permanente.
También es una ciudad de gatos, viven en la calle y se dejan alimentar y fotografiar por los turistas.
Ayer por la mañana fuimos al hamman a tomar un baño y luego a una tetería . La belleza a través de los sentidos. Los inciensos, la música, el aroma del té, la shisha, y el agua...
Más tarde paseamos por los jardines de La Alhambra y vimos los palacios a la luz de la luna llena.
Un graffiti en una pequeña callecita sintetiza algo que se respira por aquí: "Ama, no hay otro don".
Así es Granada, una hermosa bailarina que danza bajo la luna.

martes, julio 20, 2010

alicante; dìa dos

Aquí estoy en pleno contacto con el Mar Mediterráneo. Llegamos ayer por la madrugada a casa de Aertes y todo se puso luminoso.
qué aires!
Doña Pilar, su mamá, nos agasajó con una paella.
Y el mar con su vitalidad, con sus aguas cálidas y serenas (y con sus medusas, hay que decirlo, que en el primer remojón una de ellas me ha trazado un mapa en la pierna)
Hasta hace poco Mediterráneo era un disco de Serrat. Hoy es este aire, las sardinas que cocinaremos en un rato, Aertes con su guitarra y el primico Jóse más mono que nunca haciendo cabriolas por el aire marino.
Hoy es en Argentina el día del amigo; quiero que sepan que los tengo aquí conmigo y que celebro que existan y coloreen todo lo que me rodea.
Están aquí presentes de algún modo, me los he traído conmigo

los quiero

la negri viajera

sábado, julio 17, 2010

madrid: día cinco

día de paseos y helados
de verde que te quiero verde
en el Parque del Retiro
y cositas ricas
una voz desde barcelona me emocionó
todo es cerca

todo es aquí y ahora
mañana el Rastro, visita a los primos
y ala, que nos vamos para Toledo, Alicante y Granada

besos

viernes, julio 16, 2010

madrid día cuatro: viernes 16


que comenzó en Atocha Renfe recibiendo al Jóse y siguió con innumerables caminatas por allí
las burbujas de la Plaza Mayor
la fiesta de los encuentros y la amistad
Raquel y Jóse acompañándome por estas calles
el Mercado de San Miguel con sus vermuts
y tanta vida en la calle
tanta
tanta
tanta

hasta mañana guapos!

jueves, julio 15, 2010

madrid día tres: Benda Bilili



en vivo en la Caixaforum

ya les contaré

besos

miércoles, julio 14, 2010

madrid día dos


he dormido apenas tres horas y desperté con la ciudad amaneciendo
me estado buen rato en el balcón oyendo despertar la calle las dos Hermanas
y he salido a la calle
Llegué hasta el Prado y vi la muestra de Turner
no pude más que pensar en Venecia negra y sus diarios.
Luego encontré a Elfriede en el museo y juntas llegamos al Bosco
Lloré.

recordé el poema de Olga

Hieronymus Bosh en desusada compañía

un ángel domesticado por la contemplación de inalcanzables lejanías, una burbuja azul suspendida en el centro de una esfera donde flotan las almas;

luego los jardines de Carlos III y la felicidad de los encuentros

la ciudad me recibe

y el mundo es una manzana que brilla a la que aún no he dado el primer mordisco

martes, julio 13, 2010

madrid día uno


el calor
el trompetista colombiano con el que intercambiamos música en el avión
los abrazos de bienvenida y la mochila que no aparecía y no aparecía.
y la casa que me esperaba que es parecida a la de Ana pero acá, en Madrid.
La carta de buen augurio que me encontré en la Plaza de Callao
y la emoción de reconocerme en Amada, como de toda la vida.
Y el encuentro con Beltrán y Elfriede que se vino desde Alemania a acompañarme
Y el Centro de Arte Moderno y su cordialidad.
Y la psicóloga de La Pampa que aterrizó en la presentación
y todos los mimos vía internet de los que se quedaron en el frío buenos aires

Digamos que hablo de Madrid

Mañana Turner en El Prado y más Orozco
la llegada de Raquel y unas cañitas que me deben por ahí


foto: con Elfriede en Tanino festejando la traducción al alemán de El jardín posible

aguarde ser amado


Eso decía un cartelito en Ezeiza al que alguien le había borrado la ll

domingo, julio 11, 2010

el loco

salta y aparecerá la red...



estoy despierta al borde del cielo
soy la heroína de mi propio cuento
dejo migas de pan en el camino
para alimentar a los pájaros

otro cielo


y voy como las golondrinas hacia el verano

jueves, julio 08, 2010

Preciso me encontrar (Cartola / por Marisa Monte)





Deixe-me ir
Preciso andar
Vou por aí a procurar
Rir prá não chorar
Deixe-me ir
Preciso andar
Vou por aí a procurar
Rir prá não chorar...

Quero assistir ao sol nascer
Ver as águas dos rios correr
Ouvir os pássaros cantar
Eu quero nascer
Quero viver...

Deixe-me ir
Preciso andar
Vou por aí a procurar
Rir prá não chorar
Se alguém por mim perguntar
Diga que eu só vou voltar
Depois que me encontrar...

Quero assistir ao sol nascer
Ver as águas dos rios correr
Ouvir os pássaros cantar
Eu quero nascer
Quero viver...

Deixe-me ir
Preciso andar
Vou por aí a procurar
Rir prá não chorar...

Deixe-me ir preciso andar
Vou por aí a procurar
Sorrir prá não chorar
Deixe-me ir preciso andar
Vou por aí a procurar
Rir prá não chorar...

jueves, julio 01, 2010

pisada


Las recibió en la pieza con el último sol de la tarde . No quiere comer, volvió a decir la madre. La hija no miraba. Contaba los huesos sobre la mesa, tres, cinco, catorce. No estaba interesada.

La vieja estornudó y arrugó el gesto. Hay que dar vuelta la pisada, allá, sobre el camposanto.

Salieron en fila y un tero decidió sumarse a la comitiva.

Las cruces sombreaban la senda entre espinillos y flores silvestres. Es aquí. Ponga su pie descalzo.

Berta dio vuelta la tierra con el cuchillo sobre la huella de la joven. Arrojó al aire las hojas de coca, rumió el dibujo que habían dejado en el suelo.

La cosa se resolverá en luna nueva anunció. Luego le puso a la consultante la mano sobre el hombro.

Todo lo que viene en camino se tarda pero llega.


martes, junio 22, 2010

23


Todo estaba más verde ahora. Hasta la sombra de los aloes proyectaba una silueta verdinegra y las calas irradiaban un blanco cegador. Los teros se habían retirado al límite de la huerta, desde allí veían ensancharse la fila de pedir número.

Los perros merodeaban entre la clientela esperando un pedazo de pan o el resto de alguna vianda.

Consolación repartía los turnos de manera caprichosa y a pesar de la injusticia nadie se animaba a contradecirla.

Griselda sabía que era inútil madrugar, argumentar que se hacía tarde para llevarme al colegio, a nosotros siempre nos tocaba el 23.

Ir a lo de Doña Berta también significaba faltar a la escuela, pasar la tarde entre los canteros buscando vaquitas de san Antonio o juntar vainas de caldén para hacer collares.

Odiaba por ese entonces la escuela de las monjitas y Consolación que era mi mejor amiga debía de saberlo. A cambio de ese número yo le llevaba caramelos mediahora y los moños de cinta rosa o blanca que mamá me ponía en las trenzas para ir al catecismo.

viernes, junio 18, 2010

consolación


Ladraron los perros toda la noche. Era un ladrido plañidero, de ánimas sueltas que llegaba confundido con el viento y el oleaje de las ramas. Anima bendita tuve un isquión de manto negro interpeló Doña Luisa a las sombras que amenazaban la esquina del rancho. Un relámpago silueteó la mesa, el relicario. ¿Dónde puse el cuchillo? El primer hueso lo encontré enterrado en el jardín.

Un traqueteo de madera, de eje mal untado en el sulky se aproximaba ahora desde el oeste. Los vio venir entre la lluvia, la mujer encinta y moribunda, el hombre desconfiado y el peón que la llevaba en andas como quien carga una desgracia.

Nos dejan solas rugió Luisa y miró a su discípula con amargura. Los hombres se retiraron a la pieza contigua.

Fue la sangre, el sudor frío que bañaba los cuerpos de ambas mujeres. A Doña Luisa le habían crecido las manos, Berta veía en su fiebre la sombra protectora en las paredes familiares, el Cristo, el sanbenito, los huesos de sanar. Puje y no abandone ahora mijita, tuve un isquión de manto negro el primer hueso lo encontré enterrado en el jardín.

En medio de la tormenta desatada escucharon alejarse el sulky, María Berta supo que no habría un padre y decidió vivir.

La criatura nació a las dos de la mañana del día de san juan.

jueves, junio 17, 2010

mapplethorne



Te conmueve la belleza muerta

los museos, las glorias del pasado

aquella película que viste cuando chico con tu padre

la piel húmeda de una desconocida en mil nueve ochenta y seis

cosas así

ahora que su sombra no vigila tus pasos

la libertad es excesiva

y todas las jaulas se parecen




sábado, junio 12, 2010

la estación de los rosales


La estación de los rosales decía la abuela y yo me imaginaba trenes de rosas, ramos perfumados en los andenes mientras el abuelo agitaba las banderas del cambio de vías.

Consolación tenía un escondite detrás de los galpones donde guardaba sus tesoros. Nos escabullíamos pasando a través de los alambres, una pierna primero, una contorsión del cuerpo y la otra finalmente evitando las púas o los abrojos que nos ponían frente al límite; la extensión amarilla y desconocida del campo.

En el refugio, una especie de cueva entre dos piedras y un sauce. Oficiaba de mesa un carrete de cables, mientras raídos almohadones de pana azul conformaban el resto de la decoración. Una lata de galletas de previsible procedencia contenía los sagrados ungüentos. Ignorábamos el significado de esa palabra pero era lo suficientemente oscura para ser la indicada.

El rito cambiaba según el ánimo de la hija que dentro de la cueva se hacía llamar Estrella.

Encendíamos tres velas. Nos soltábamos el pelo y rezábamos el Salve hasta quedarnos desnudas. Desnudas y brillantes. Luego la pasta verde nos recorría los muslos, las caderas. Ella me frotaba como si preparara a un muerto, la pasta oscura olía vagamente a menta, ese ardor dulce.

La respiración espesa, la uñas asidas a la espuma del almohadón.

Estrella cantaba con gorjeos o silbidos de calandria y luego se emocionaba y estallaba en llanto. Lloraba y se reía, ahora sos santa me decía. Marcaba mi hombro con sus dientes, yo la besaba en la boca y las dos nos vestíamos en silencio.

Archivo del Blog

Creative Commons License
Textos e imagenes están bajo una licencia de Creative Commons.

FEEDJIT Live Traffic Feed



en casa de olga (toay)