Cada mañana José se dice a sí mismo que va a caminar hasta el pueblo, comprar algunas cosas, hacer dos o tres mandados que se debe desde hace tiempo.Pero es inútil.
Mate en mano y apenas asomado a la puerta de su rancho van apareciendo personajes animosos de un amargo y un rato de charla.
Así la vida.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario