domingo, junio 26, 2011

Proyecto Nautilus / 65 : Carlos Ardohain



el poeta Javier Galarza en Poesia en el Muelle






La luz borra los límites
entre los frutos dorados
y el aire que restalla
en el mediodía del río
mientras uno de los seres
de la especie humana
se acuesta en el muelle
lee un poema en voz alta
y las palabras
entran en el paisaje







Carlos Ardohain

Poesía en el muelle 4: Javier Galarza

martes, junio 21, 2011

Adiós Tío Cacho



Me acuerdo de su camioneta, de su manera de hablar simple, campechana
con esa sabiduría de la gente del campo
Siempre estaba listo para hacerle un favor a alguien.
Le gustaba ir a su aire y andaba en moto a los 82.
Lo dejé de ver cuando me fui de Zárate y nos reencontramos este verano.
Siempre se alegraba de verme, de que me fuera bien.
Un tipo que valió la pena conocer
Chau querido Cacho.

lunes, junio 20, 2011

domingo, junio 19, 2011

Proyecto Nautilus / 62




Poesía en el muelle 3: Miguel Martínez Naón

Tigre

Líneas sobre el agua
con el dejar dormir del muelle
a nuestras lágrimas
se dibujan lunares
se desamarra una memoria
que por la edad tiene la voz herida
y por la distancia
una celebración recóndita
Dormí deshabitado
sobre las líneas del agua
por no ver la orilla
donde los hombros de la ciudad
se multiplican como sapos
dormí para deshabitar
la madrugada

8 de oros


                                                                                         
sorprender los signos de los dioses / höderlin



trabajo con la materia viva
florecen los encuentros
en la tierra prometida





Proyecto Nautilus / 61


a kuqui  negri

estoy, padre,
en nuestra isla
el asombro infantil
de la madera
el barro del que venimos
vos y yo
trago ese líquido verde, dulce, espumoso
te escribo cartas en la lluvia
mientras levanto la casa

miércoles, junio 15, 2011

san juan

foto:juan cruz capdepón


arder
compartir el fuego
y recibir las semillas nuevas


Proyecto Nautilus / 60



El Pez (Elizabeth Bishop)




Pesqué un tremendo pez

al costado del bote,

con mi anzuelo clavado

en una esquina de su boca.

No peleó

No tenía que hacerlo después de todo.

Colgado, gruñía pesadamente.

Espasmódico, venerable

y sin atractivo. Aquí y allá

su piel marrón colgaba en tiras,

al igual que empapelado antiguo.

Y su figura marrón oscura

era como empapelado

con aspecto semejante al de rosas todas rendidas

y descoloridas por el transcurso de las edades.

Era un percebe* salpicado;

fina roseta de lima

e infestada

con un pequeño y blanco piojo de mar.

Y debajo dos o tres

retazos de yuyo verde colgando

mientras sus branquias –las aterrorizadas branquias-

respiraban el terrible oxígeno,

con sangre fresca y crujiente

que podía cortarlo tan mal.

Pensé en la blanca y áspera carne

comprimida como plumas.

Los grandes huesos y los pequeños huesos;

los dramáticos rojos y negros

de sus brillantes vísceras

y el rosado saco membranoso

como una gran peonía.

Lo miré a los ojos

que estaban tan grandes como los míos,

pero debilitados y amarillentos...

Los iris apoyados y empaquetados

con descolorida aleación,

buscaban a través de las lentes

de vieja micas raspadas.

Esto se pareció más al titilar

de un objeto cuando refleja la luz.

Admiré su cara malhumorada;

el mecanismo de su mandíbula.

Y entonces vi

su pequeño labio.

Podrías llamarlo un labio

rígido, húmedo y parecido a un arma.

Cuatro o cinco piezas viejas

Colgando de la línea de pesca

y un cable guía con el pívot adjunto

a sus cinco grandes ganchos que

crecían firmemente en su boca.

Una línea verde peleando hasta que al final

donde él se quebró en dos líneas pesadas

y un delgado hilo negro

permaneció enredado por el esfuerzo y el chasquido

cuando se quebró para dejarlo escapar.

Como medallas con sus cintas

luchando y moviéndose,

una barba con cinco pelos de sabiduría

que se arrastraba desde su dolorida mandíbula.

Lo observé y observé.

Y la victoria llenó

el pequeño bote alquilado,

desde la pileta de la sentina

donde el arco iris del aceite estaba derramado

alrededor del motor oxidado,

hasta la oxidante carga de naranjas.

El sol atravesaba y partía con sus cuerdas

las horquillas de la borda –Antes que todo

fue el arco iris arcos iris arco iris

Y dejé a los peces ir.

martes, junio 14, 2011

Proyecto Nautilus / 59







se deja caer
inocente
salvaje


no hay manos que sujeten ese hilo mojado


escama por escama brillamos en la noche


todo lo que duerme en el barro
es luz que será















Proyecto Nautilus / 58




las últimas lanchas desde el muelle
la luna y yo
li po abrazado a su reflejo

lunes, junio 13, 2011

Proyecto Nautilus / 57


    Fuimos con Rosa y mis hermanos a dejar las cenizas de mi padre en Nautilus. Era verano y elegimos un lugar frente al río bajo las hortensias para armar un improvisado picnic.
 Ellos vivían en Merlo y yo en Zárate, no solíamos vernos seguido.
 Pero el muerto nos reunía, éramos su huella en el mundo; la manera de caminar del menor, la insuperable destreza verbal del más grande, mi amor por los viajes.
Tal vez fuera el 2001 porque recuerdo que la pequeña urna estaba anclada en mi casa y todo se había vuelto oscuro y pesado. No escribía, los amigos no frecuentaban la casa y había perdido completamente el interés por el mundo.
Ese día algo se desprendió. 


Me llevé el viejo cartel de la casa.
Nunca tuvo un lugar privilegiado, estuvo ahí, en cada uno de los sitios en los que viví durante diez años, apoyado en algún rincón detrás del ropero o junto al mueble de la cocina.
Una presencia muda, el cartel y la casa del río, pertenecía a otra vida, a un tiempo mítico en el que mi padre pescaba dorados en el Bajo del Temor y el abuelo hacía por error el mate con jugo de ananá y resultaba el más exquisito del mundo.


Pero en la mañana del viernes mientras esperaba el primer flete a la isla que llevaría la cocina y una pequeña biblioteca para la nueva casa de una sola pared, la vi.
Apolillada, con restos de musgo y un extremo astillado la madera estaba ahí.
Sentí su viva altura de sobreviviente. Su compañía silenciosa. Su testimonio.


Ahora vive junto a las casuarinas, recibe en el muelle a los recienvenidos.
He vuelto a casa.

jueves, junio 09, 2011

Proyecto Nautilus / 56











en las noches el río es un espejo que lleva peces dormidos
y la tierra duplica el paisaje más allá de los muelles

el silencio vela el paso de la barca











miércoles, junio 08, 2011

los que cantan




La isla de los muertos - Arnold Böcklin




Son un incordio los niños de la fiebre
cantan
mientras van hacia la muerte







domingo, junio 05, 2011

Proyecto Nautilus /55



Pasamos con Juan dos días clavando madera
Me duelen músculos que no sabía que existían
tengo un cuerpo nuevo

Los ángeles asisten al crecimiento de la casa
manos amigas lijan puertas, preparan tisanas
o aquí en la ciudad trabajan por mí
me cuidan la sombra

Hoy plantamos dos ciruelos
la próxima temporada veremos
sus frutos brillantes
desde la ventana

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