
serie dedicada a la ine abeledo que me llevó a mi primer encuentro de atc




estaban en la vidriera tan con esa cara de "sacame una foto" que me dije...una vidriera es una ventana, no? así que les presento a mis amigos: los títeres hindúes de la calle defensa
la Doña pensó: ¿quién va a mirar para arriba? y colgó su vestido y por qué no su bombachita (no tan pequeña) blanca


Cada mañana José se dice a sí mismo que va a caminar hasta el pueblo, comprar algunas cosas, hacer dos o tres mandados que se debe desde hace tiempo.
En apretada síntesis de la semana pasada, Martín encontró el cinco de picas camino al trabajo, Pablito se encontró el 12 de bastos en Córdoba y lo usó para agregarlo a un mazo de cartas que al que le faltaba y yo encontré el 2 de copas, el 7 de bastos y el 8 de copas en Once con lo cual me di por satisfecha.

Fue hace unos días atrás que, mientras tendía la cama, la sota de copas apareció entre libros que estoy leyendo. Me sonreí, sin lugar a dudas hay mucho proyecto en potencia que aún no toma forma; cada uno de los últimos viajes que me ha dejado esta sensación de todo lo que hay por hacer y sin embargo no logra salir del estado de deseo.
Un carta amarilla danzando detrás de sus máscaras sobre el camino incandescente del escorpión.
Era domingo y salimos a dar una vuelta que terminó en el Festival Internacional de Música del Dorrego. Irupé cantó en un patiecito que daba a una calle lateral y las señoras que hacían los mandados se paraban hipnotizadas a escuchar.
Burlonamente la sota de copas me guiñó un ojo desde el cordón de la vereda. Sólo pude guardarla en la cartera y volver a sonreír.