martes, febrero 08, 2011

Proyecto Nautilus / Día Nueve


Ese invierno fuimos con Ana y Tommy a festejar mi cumpleaños número 16.
Tres no será jamás un buen número de viaje.
Me quedé sin novio y sin amiga y algo de la inocencia se quebró.
Recuerdo que les pedí que se fueran y me quedé sola en la isla.
Ese atardecer el río susurró viejísimas canciones que llegaban con el rumor de las madereras y entre las ramas del sauce.

Le debo a ella algunas de mis mejores fotografías de esa época. A él no le debo nada. A ambos se los tragó el tiempo, la herrumbre de la memoria.
Pero el río...

El río me acunó para siempre.

2 comentarios:

Germán dijo...

Maravilla de texto. Vengo leyendo el diario de Nautilus día a día. Recién estoy en este día nueve. Vengo sumando admiración y no quería dejar pasar un comentario antes de llegar al día diez. Más adelante te cuento mis cuitas con el río... Saludos.

Marisa Negri dijo...

Gracias Germán, me hacen sentir acompañada en este viaje hacia el pasado y hacia el futuro en donde sueño con una casa de puertas azules siempre abiertas

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