domingo, febrero 06, 2011

Proyecto Nautilus / Día Siete



Recupero la memoria de mi infancia isleña. Los bailes en el club Felicaria, el chivo que Gómez tenía atado en el muelle y había que correr lejos del alcance de su soga o amenazarlo con el machete.
La memoria de la isla es permanente como el agua, todo lo que sucedió sigue sucediendo siempre en boca de los vecinos.
Recordaré este verano como "el verano del mal del sauce"
¿cuántos libros leí de niña allá enfrente bajo el mosquitero de algodón colgado entre las casuarinas?
Dumas, Verne, Salgari; selva adentro y afuera, la abuela llamándonos a comer.
¿y el olor a aceite de lino? ¿a madera nueva?

Voy a plantar un sauce.
Cuando crezca me sentaré bajo su sombra todos los días a mirar el río porque no quiero curarme.

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